sábado, 7 de octubre de 2017

CANTABRIA 2

De nuevo en esta maravilosa tierra buscando el relax con las imagenes que salen al paso en cada recodo.
La peimera con un autorretrato en el lecho marino que deja la bajamar.
Y aqui dejandose mecer por la brisa en el barquito entre el mar y la montaña, con un puente que lleva siglos uniendo las dos orillas. "Uniendo", palabra rara hoy donde los lazoa parece que atan mas que enlazan.
Y la gente, ó mejor el gentío. Turistas que nunca son demasiados y lo mas que molestan es en alguna foto.
Casas, casas con magia de siglos donde hoy todavía vive gente. Donde las plantas son de verdad y se cuidan como tesoros a pesar de tener los campos como jardines paisajistas.
Como el color de las vestimentas molesta y no aporta nada, lo elimino y dejo la imagen en blanco y negro.
Así de paso detengo el tiempo y me imagino la atmosfera de hace siglos.
Un lavadero de ropas en mitad de una calle, para un pueblo entero. Piedra y madera.
La gente camina alucinada y con cuidado por el piso tan irregular, y solo destacan los gritos y carreras de chicos y chicas en excursión escolar.
En la escalinata de la iglesia los chavales entregan los trabajos, y los maduros recuerdan otros tiempos y otras tecnicas didacticas.
Desde la iglesia la calle principal, ancha y bién pavimentada como corresponde, y la gente que no falte.
La trasera del templo que no desmerece nada de la fachada principal.
Palacios y casonas que denotan ciudad principal con mucho blasón y escudo.
Detalle de los tejados y aleros que alejan tanta agua de lluvia de las casas.
 Y por encima de los tejados, siempre el verde de las montañas. El tono teja repetido en todas direcciones y al fondo el campo como un vergel.
Y volviendo a las calles, una sugerencia para hacer fotos donde la persona se integra en el paisaje sin obstaculizar su visión y menos su ambiente. Pueden ser conocidos ó desconocidos pero de lo que se trata es de que inviten a recorrer el callejón en este caso.
El exceso de tiendecitas en los bajos para explotar comercialmente el arte urbano obliga a veces a levantar la camara par centrarse en lo auténtico. Esta amputaion de la base de la foto, molesta como poco, pero tanta "boutique" aburre y molesta. Y no solo aquí, sino en toda zona turística que se pasa de consumista.
 También hay que hacer postales tipicas, y esta es obligada y quizás demasiado vista, pero imprescindible.
Y de repente otro modernismo de Gaudí, que no solo en Barcelona trabajó el artista.
El clima permite, y buena envidia que da, el hacer jardines en dos metros cuadrados.
Y contrarrestar así el cielo gris casi permanente.
Solidos refugios de altos muros para defenderse del temible mar en sus temporales.
Y muros tan altos, que por querer alcanzar el Cielo se tienen que sostener de milagro.
Y lo que a mi me impresiona mas, que es ese ambiente, ó esa sensación que es propia solo del gótico.
La teatralidad. Da hasta miedo lo que pueda surgir de ahí. Yo creo que es de lo mas grande que se ha hecho nunca en "publicidad".
Santa Maria de la Asunción se llama. Y personalmente es suficientemente impresionante para dedicarle una visita.
 En Castro Urdiales, donde se alza imponente en lo mas alto y casi rodeada de mar.
Y llegado a estas vistas, me doy cuenta de quizás, el exceso de piedra en este post. O a lo mejor es porque piense que la humanidad lleva miles de años en la edad de piedra y muy pocos en esto de los materiales artificiales.
 Y en epocas turbulentas como las de este otoño, uno necesita refugiarse en ese medio natural, a la solidez que tiene y a la vez a lo que representa de madre naturaleza. 

Me refiero a la piedra claro, con la que se edifica de todo y queda, y sin embargo con tanto adelanto no dejamos mas huella que basura. ¿Estaremos volviendo a otra edad de piedra?




domingo, 3 de septiembre de 2017

CANTABRIA 1

Cuando uno recala en una playa como esta, lo primero que llama la atención es esa cantidad de rocas emergiendo del mar como amenazando con esa forma de sobresalir del agua y el color oscuro.
Los tonos de color en las aristas de piedra denotan que hay diferentes niveles de permanencia sumergidas o al aire dependiendo del color.
Con eso y que las mareas cubren ó descubren islas nuevas a los que visitamos estos parajes por primera vez nos parece de lo mas cambiante y divertido.
Los paseantes por este fondo marino cambiante sirven para darnos idea del tamaño de los pedruscos y soñar con ese desubrimiento a cada hora de playas e islas nuevas.
A la derecha se aprecia una especie de muro artificial que con la marea alta conforma una especie de piscina domde bañarse a salvo de corrientes y mareas si no se nada bién.

En esta visita a este norte de nuestras costas me he encontrado con un Cantabrico tranquilo y pacífico a pesar de lo nuboso del cielo. Solo dominado por la dureza de la roca.
Lo que invita siempre a un recorrido tranquilo descubriendo a cada paso paisajes tan diferentes que nunca aburren. Y encima a la misma distancia de Madrid que la costa de levante tan superpoblada en verano.
Definitivamente esta costa me enamora y eso que ni siquiera es la mas famosa de Cantabria. Por lo menos para buscar calma y serenidad tan necesaria a veces.
Y otra "costa" de valor incalculable es la que forman las marismas. Esas aguas mansas mezcla de dulce de río y salada de mar que en Cantabria tienen el máximo exponente del norte de España.
Las mareas marcan el ritmo a su fauna y flora que encuentra en este ambiente particular sitio de descanso de aves migratorias europeas en los meses de invierno. Así como importante zona de desarrollo de especies de peces.
Se recomienda recorrer e pié ó en bici y aprender en los sitios de observación e interpretacion de su rica flora y fauna. Aunque en verano sopo pude cazar al cisne "dueño de todo esto" en verano.
 Camino del interior, buscando las montañas que conforman el paisaje mas extenso de la region, nos encontramos con esta piedras ordenadas alrededor de un altar conde se recuerda a un santo que vino de oriente medio con una reliquia.
 Y que sirvieron para hacer famosa a esta zona como tierra de peregrinación desde epocas de reconquistas. Que empezó cerca, ocupo siglos y finalmente hizo de la peninsula reino cristiano.
Y por fin llegamos a la montaña. Arboles, pastos y un clima moderado durante todo el año que conforman este paisaje tipico de las tierras del norte.



Y ya que estamos por los picos de Europa, y que para turistas lo ponen fácil, disfrutemos de las subidas mecánicas a las cumbres, y dejemos los senderos de montaña para deportistas y alpinistas.
Y de paso disfrutemos del día despejado, que por estas latitudes es una excepción.
El clima de montaña puede ser tan variable que es imprescindible llevar agua, impermeable y ropa de abrigo de reserva aun siendo pleno verano. Con el calzado mas apropiado posible.
Estos días asistimos casi en directo al rescate de unos montañeros expertos que perecieron por esta zona accidentalmente. Aqui toda precaución es poca.

Desde estas alturas a "vista de pajaro" uno ni se imagina como los buitres y otras aves puedan ver un conejo por ejemplo desde estas distancias. Que son unos cuantos cientos de metros, calculo.
Y mas arriba hay mas. Pero entiendo que es para los muy expertos. Que aparte de las alturas, lo importante es la extensión de esta formación que ocupa varias provincias.
Pero toca descender a altitudes mas suaves, y aunque apetezca desplegar las alas y volar, mejor aprovechamos el teleferico hasta esas edificaciones de primer termino.
Y abajo la gente; sus casas y sus quehaceres con animales y campos. Donde la piedra alberga vida y sintoniza perfectamente con el paisaje.
Los rios tan abundantes en la España verde y montañosa dan vida a los pequeños pueblos que adornan esta naturaleza verde y dura. Y mas de uno de los mas grandes del pais nacen cerca en estas cumbres.
Y si algo hay imprescindible en el equipaje es la camara de fotos ó lápices y pinceles, porque las imágenes te saldrán de todas partes casi sin buscarlas.
Tomate tu tiempo con encuadres y composiciones, que esta que ves lleva igual desde la edad media. Si te sale movida ó desenfocada, será culpa tuya. 
 Es una gozada comprobar lo facil que es tomar imágenes y ver que todas tienen encanto. 
Esa sensación de que uno está hecho para vivir aquí. Es como reencontrarse con un sitio del que uno en alguna vida ha formado parte.
Hasta se diría que a pesar de tanta piedra se encuentras imagenes divertidas como si el rio de abajo llevara vino en vez de agua pura. 
Y cuando el sol llegue a lo mas alto, vuelve al centro del pueblo y busca donde comer. Que hay mucho y de mucha calidad. La gastronomía está a la altura del paisaje y no decepciona nunca.
Yo no me resigno a irme y por eso saco medio puente. El cual nos llevara a mas rincones de Cantabria cuando sea capaz de organizar tanta foto. Mientras espero otro "puente".